En junio planteé cuatro nombres como objetivos de Chicago en la agencia libre restringida. Es agosto y ninguno ha fichado por los Bulls (Menos mal que no eran predicciones…). Tres ya tienen destino confirmado fuera de Chicago; el cuarto, Bennedict Mathurin, sigue sonando en los rumores, pero cada vez con menos sustancia real detrás. La razón tiene nombre propio: Nic Claxton.

Cuando en NBAUNDRAFTED repasamos en junio el mercado de agentes libres restringidos que interesaban a los Bulls (Puedes leerlo AQUI), la lista era corta y concreta: Walker Kessler, Peyton Watson, Tari Eason y Bennedict Mathurin. Cuatro perfiles distintos, pero una misma lógica, aprovechar el mayor margen salarial de la liga para forzar la mano de franquicias que quizás no estaban dispuestas a igualar una oferta agresiva.
Dos meses después, el resultado es claro y merece decirse sin rodeos, ninguno de los cuatro ha fichado por Chicago. Y el último que sigue en el aire, nuestro compañero Benedicto, tiene toda la pinta de terminar igual.

Tres nombres, tres respuestas ya cerradas

Empecemos por lo resuelto. Tari Eason nunca llegó a probar el mercado, Houston lo renovó el 2 de julio con un contrato de cinco años y cubriendolo de oro con 81´5 millones de dólares, blindándolo antes de que cualquier otro equipo pudiera hacer ruido. Walker Kessler, el nombre que más ilusión generaba en Chicago por su perfil defensivo, acabó en Los Ángeles Lakers en un sign-and-trade de cuatro años y 130 millones. Utah se llevó dos picks de primera ronda sin protección (2031 y 2033) más dos intercambios de picks adicionales. Y Peyton Watson sigue siendo agente libre restringido a día de hoy, con Denver ofreciendo 70 millones en cinco años, por debajo de lo que pedía su entorno, y con Cleveland, Milwaukee, Atlanta y los Clippers como pretendientes reales, esperando por la carroña. Chicago no figura en ninguna de esas quinielas.

El día que Chicago se quedó sin Kessler sin ni siquiera pujar

Lo más revelador no es que los Bulls perdieran la carrera por Kessler. Es cómo la perdieron, sin llegar a competir. Según reporting recogido en el entorno de los Lakers, fue la propia absorción de Nic Claxton por parte de Chicago, la operación que llenó su necesidad de pívot sin ceder activos, cerrada la víspera del draft, la que retiró a los Bulls de la ecuación. Al resolver el puesto de cinco con Claxton, Chicago dejó de necesitar a Kessler, y con ello desapareció uno de los pocos equipos con capacidad real de presionar a Utah con una oferta de mercado. Menos competencia para Kessler, más margen para que los Jazz acabaran resolviendo su situación con un traspaso a los Lakers en vez de una guerra de ofertas.
Es la cara menos comentada del verano de Chicago, cada decisión temprana condiciona la siguiente. Fichar a Claxton en junio significó, en la práctica, renunciar a Kessler en julio. No hizo falta ni una reunión.

Mathurin: la pista que no termina de apagarse

Con Kessler, Eason y Watson fuera de la ecuación, solo queda un nombre de aquella lista original con algo de vida: Bennedict Mathurin. El escolta, traspasado de Indiana a los Clippers en febrero, es agente libre restringido con una oferta cualificada de un año y 8´8 millones de dólares como red de seguridad si nadie mejora las condiciones.
A finales de julio, Marc Stein informó de que Chicago, junto a New Orleans, con Milwaukee y Dallas mencionados con menos fuerza, mantenía interés real en un sign-and-trade por Mathurin. La noticia generó ruido inmediato: un equipo con dinero disponible presionando a un agente libre restringido es, casi por definición, una amenaza seria para el equipo que lo retiene.
Pero apenas unos días después, Joel Lorenzi, de The Athletic, matizó la historia de forma sustancial, el interés de Chicago estaría «sobrevalorado». Los Bulls, según esa información, solo contemplarían una operación en condiciones favorables para ellos mismos, sin comprometerse a largo plazo ni ceder activos futuros. Es decir: quieren a Mathurin, pero solo si Mathurin sale barato. Y eso, en agencia libre restringida, casi nunca ocurre.

Los números que no cuadran

Aquí es donde el relato deja de ser rumor y pasa a ser aritmética. Cualquier sign-and-trade con los Clippers por Mathurin exigiría un compromiso contractual mínimo de tres años. Los Bulls, según el reporting de Lorenzi, no están dispuestos a ceder ni siquiera picks de segunda ronda para facilitar la operación.
Y el problema no es solo de voluntad: es de caja. Tras absorber a Claxton y firmar a Norman Powell (2 años, 45 millones) y a Zach Collins (2 años, 17 millones), Chicago agotó por completo el espacio salarial que llevaba meses acumulando. Lo único que le queda disponible para incorporar talento de fuera es la Room Mid-Level Exception, unos 9´4 millones de dólares. Es dinero real, pero muy lejos de lo que suele costar un anotador de 24 años que promedió 17´6 puntos la temporada pasada entre Indiana y Los Ángeles. Firmar a Mathurin con eso, sin más, es matemáticamente imposible salvo que sea el propio Mathurin quien acepte cobrar muy por debajo de mercado. Y no hay ninguna señal de que este chaval esté dispuesto a hacerlo.

Okoro, la pieza que sobra

Mientras la pista de Mathurin se enfría, ha aparecido otra historia dentro de la propia plantilla: Isaac Okoro. Llegado el verano pasado desde Cleveland a cambio de Lonzo Ball, Okoro entra en el último año de un contrato de tres temporadas y 33 millones de dólares. El problema es de encaje: con Powell, Caleb Wilson y Dailyn Swain ocupando minutos de ala, no queda un rol claro para él. Varias fuentes que siguen de cerca a la franquicia lo señalan ya como candidato obvio a salir en un traspaso antes de que arranque la temporada. No hay ninguna operación concreta sobre la mesa, un mock trade que anda furulando por ahí especulativo lo vincula con Houston a cambio de Reed Sheppard, pero no pasa de ser una idea de columnista (a parte, creo que un poco…ida de olla, por parte de Houston digo) , sin respaldo de fuentes, aunque la lógica es evidente: un contrato expirado y sin minutos es, casi siempre, el primer nombre que se mueve cuando un roster se queda con una ficha de más.

Lo que dice esto del proyecto de Graham

En mi opinión, lo llamativo de este tramo del verano no es que Chicago se haya quedado sin Kessler, sin Watson ni, probablemente, sin Mathurin. Me parece una decisión consciente más que un fracaso. Bryson Graham ya avisó en junio de que estaban en fase de reconstrucción y que iba a llevar tiempo. Negarse a hipotecar picks futuros por un escolta de 24 años con un año irregular de triples, cuando ya se ha llenado el bloque de ala con Powell, Wilson y Swain, es exactamente el tipo de disciplina que un proyecto a medio plazo necesita. La tentación de gastar la última bala disponible solo por gastarla suele ser el error que hunde reconstrucciones enteras. Que Chicago la esté resistiendo, con Mathurin sonando cada semana en los rumores, dice más sobre el criterio de la nueva dirección deportiva que cualquier fichaje que pudieran haber cerrado.
Lo cierto es que el verano «de mercado» de los Bulls terminó en julio, con Claxton, Powell y Collins. Lo que queda ahora, entrando en agosto, es ruido de sign-and-trade que probablemente no llegue a nada y una pieza sobrante, Okoro, que sí tiene números reales para acabar moviéndose antes de octubre. La verdadera plantilla de la temporada 2026-27 ya está prácticamente cerrada. Lo que falta por ver es cómo encaja Tiago Splitter todas esas piezas en la cancha.