Durante 6 temporadas, LaMelo Ball se convirtió en el rostro de los Charlotte Hornets. Una franquicia acostumbrada a navegar por la parte baja de la Conferencia Este, el base no solo representaba la mayor esperanza deportiva del proyecto, sino también una fuente de ingresos y espectadores crucial para la franquicia.
Su traspaso marca el final de una etapa. Charlotte pierde a un jugador capaz de decidir partidos, al mismo tiempo que hace enloquecer a la grada, haciendo que millones de aficionados alrededor del mundo volvieran a mirar hacia el equipo de Carolina del Norte. Muchos de los fanáticos del equipo, se reportaron en redes, manifestando su descontento con el movimiento, con frases como: «Quien va a querer ver a los Hornets ahora».

EL JUGADOR QUE DEVOLVIÓ LA ILUSIÓN
Cuando Charlotte Hornets selecciono a LaMelo, con el pick número 3 en 2020, la franquicia no solo buscaba un jugador para construir un proyecto, buscaba las miradas de los fans del baloncesto y de otros jugadores, buscaban ponerse otra vez en el mapa.
La ultima cara de la franquicia antes de la llegada de LaMelo, fue Kemba Waker, ambos de un perfil similar. Durante ocho temporadas, Kemba fue el corazón de los Hornets. No era el jugador más mediático de la NBA, pero sí era el líder indiscutible de la plantilla y un motivo de peso para creer en el futuro del equipo. Cuando Kemba abandonó Charlotte en 2019, los Hornets perdieron a su capitán.

Parecía que LaMelo iba a ocupar ese vacío que dejo el antiguo base de Charlotte Hornets, con un estilo de juego explosivo, muy llamativo, con capacidad para hacer mates, tirar triples desde el logo o dar asistencias de ensueño. El hermano pequeño de los Ball se ganó su hueco en la liga y en el corazón de miles de fanáticos que empezaron a seguir más de cerca este equipo gracias a el.
Todo esto, sumado a un roster que empezaba a tener una forma más consistente con jugadores como: Kon Knueppel, Miles Bridges, Brandon Miller, Moussa Diabate, Coby White… y una aparición en el torneo Play-in esta última temporada, daba la sensación que el equipo estaba subiendo de nivel y preparándose cada vez más para poder competir. De repente, todo se para, y dos de las piezas mas importantes del proyecto cambian de equipo, LaMelo se va a Minesota y Miles Bridges a Phoenix Suns.

¿POR QUE CHARLOTTE MUEVE A SU MAYOR ESTRELLA?
Precisamente, el baloncesto y los negocios no siempre van de la mano. Lo vimos con Luka en Dallas, con Trae Young en Atlanta y ahora con LaMelo en Hornets.
Las constantes lesiones han impedido ver una versión «prime» y totalmente sana de LaMelo Ball, y como ya hemos visto , este tipo de situaciones tienen bastante peso a la hora de plantear el futuro de una franquicia. Charlotte llegó a un punto en el que tuvo que plantearse lo siguiente: ¿Compensa seguir construyendo alrededor de una superestrella que le cuesta mantenerse sana? Es una pregunta con mucho sentido, pero al mismo tiempo, con un inconveniente.
La forma de construir equipo en los últimos años ha cambiado, ya no se busca una gran estrella, se busca un equipo nivelado, con responsabilidades repartidas y profundidad de banquillo. Con la llegada del rookie Kon Knueppel y la aparente subida de nivel de Brandon Miller, las responsabilidades ofensivas no caían tanto sobre LaMelo, lo que le permitiría descansar más minutos y así evitar posibles sobrecargas que muchas veces derivan en lesiones.
Para muchas personas, el valor por el que salió de Hornets LaMelo Ball es realmente bajo. A cambio Charlotte recibe a Naz Reid, una selección de primera ronda sin protección de 2033, tres intercambios de selecciones de primera ronda (2028, 2029, 2030) y tres selecciones de segunda ronda (2029, 2032, 2033). El ala-pívot de Minnesota viene de promediar 13,6 pts. y 6,2 rebotes. Puede que en esta nueva etapa de su carrera suba sus estadísticas, pero la tarea de ocupar la imagen de LaMelo como cara de la franquicia es una tarea sumamente difícil.

UN ENORME VACÍO
Los Hornets seguirán teniendo talento joven.
Seguirán construyendo un proyecto interesante.
Pero reemplazar a LaMelo Ball será prácticamente imposible.
Porque un jugador se puede sustituir.
Un icono de la franquicia, no.